Su niñez
Lo que se sabe de la niñez de éste Santo se limita a su época de entrenamiento, en Japón. Comparte sueños con su compañera y amigovia, quien buscaba forjar la espada sagrada que cortara todo, la Espada Mágica Yaken Zan-ou'ki.
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Conocían a un joven llamado Felser, una persona de gran fuerza y buen corazón que admiraba la relación entre ellos y en especial su vida llena de sueños.
Cierto día, los chicos estaban entrenando en la montaña cuando se desata un incendio y quedan atrapados en medio del bosque. Mine se lesiona tratando de escapar del fuego y El Cid se niega a abandonarla. El fuego los rodea y les impide escapar, El Cid se queda abrazando a la chica que pierde la conciencia cuando repentinamente aparece Felser a salvarlos, cortando los árboles a su alrededor con sus brazos desnudos. Esta acción permite sofocar el fuego hasta apagarlo pero también lo deja con graves quemaduras, aunque minimiza el hecho confesando que está satisfecho porque quería salvarlos para que pudieran cumplir sus sueños.
Pero a Mine le quedan afectadas las vías respiratorias que compromete sus pulmones. El Cid no deja de estar a su lado, aunque ella le pide que no la vea, la acompaña desde afuera de la habitación. La chica agoniza gravemente y antes de morir le hace prometer a El Cid que cumplirá con el sueño de ambos.